logo Londres 2012 apuesta por la sostenibilidad en las construcciones, en el transporte y hasta en los menús de atletas y visitantes Ya ha comenzado la cuenta atrás de los que prometen ser los Juegos Olímpicos más ecológicos y de menor impacto ambiental de la historia. El comité organizador de Londres 2012 pone el acento en potenciar la biodiversidad, utilizar las energías renovables, gestionar mejor los desechos, construir edificios más ecológicos y crear parques para regenerar zonas deprimidas. Pero su pretensión va más allá: dejar un legado posolímpico que provoque en la sociedad un cambio de mentalidad que la haga más verde y concienciada.

24 de agosto del 2008. El mundo entero observa con la boca abierta, pegado a la pantalla del televisor, la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín. El espectacular despliegue de luz y color y la combinación de moderna coreografía y cultura clásica dirigida por el cineasta Zhang Yimou, suponen el broche de oro a una Olimpiada de perfecta planificación y ejecución. China empieza a demostrar al mundo el alcance de su poder.

A la mañana siguiente, en todos los corrillos de café (o de té, para ser más exactos) de la mayoría de las oficinas de Londres —próxima sede de los Juegos— se repetía la misma pregunta: ¿será posible superar esa perfecta mezcla de legado ancestral y contemporaneidad?

Por suerte, el elemento diferenciador que convertirá los Juegos Olímpicos del 2012 en especiales, si se cumplen las promesas, es otro. La candidatura de Londres enarboló desde el comienzo la bandera de la ecología y la sostenibilidad, lo que motivó que en el Comité Olímpico Internacional se impusiese a otras cuatro ciudades no menos atractivas —Madrid, Moscú, París y Nueva York—, en una de las rondas más competitivas del olimpismo.

Londres se comprometió a tener los Juegos más verdes de la historia. Queda medio año para que se celebren, ¿se cumplirán las promesas? Y, más allá de la propaganda y los folletines informativos que se venden tan bien, ¿cómo se preparan unos juegos verdes?

Cinco señas de identidad. La programación de los Juegos de Londres 2012 gira en torno a cinco grandes arterias: el cambio climático (es decir, control de las emisiones producidas y balances del proyecto en términos de dióxido de carbono); la gestión de desechos; la biodiversidad; la inclusión (de personas y recursos locales), y las formas de vida más saludables.

Estas cinco arterias abarcan ramificaciones de un cuerpo enorme que se ocupa tanto de los grandes proyectos como de reducir las emisiones generales de CO2; de asegurar que los materiales utilizados hayan sido fabricados respetando el medioambiente y de que sean eliminados de la forma adecuada, y de promover la biodiversidad en el Parque Olímpico y las zonas adyacentes. Además, se encarga de generar la electricidad renovable que va a utilizarse allí; de reducir el uso del agua, tanto en la construcción como en el futuro consumo de visitantes y atletas, y de emplear iniciativas ecológicas para lograr la regeneración de un área económicamente deprimida como es la zona donde se encuentra el anillo olímpico. Y también cuestiones más pequeñas, como incentivar que los espectadores acudan a las instalaciones de la forma más limpia posible (creando más carriles bici, por ejemplo); cuidar la procedencia de los alimentos del menú, e imponer unos estándares de fabricación de todo el material promocional. Pensar en verde supone tener en cuenta hasta los más mínimos detalles.

Construir de modo eficiente. La arteria del cambio climático es una de las que más sangre bombea al cuerpo de la nueva Villa Olímpica. De ella depende la construcción de la mayoría de las instalaciones. El organismo encargado, la Autoridad de Ejecución del Proyecto Olímpico (ODA, por sus siglas en inglés), dio desde el principio consignas muy claras: solo se construirían edificios permanentes que pudieran tener un uso práctico tras los Juegos Olímpicos —el resto serían construcciones temporales—, y se aprovecharían, siempre que fuera posible, las instalaciones ya existentes.

A la hora de edificar se ha impuesto un férreo control de calidadY a la hora de edificar, se impone un férreo control de calidad: desde la forma en que se fabrican los materiales de construcción y su procedencia, hasta el transporte; el impacto que el edificio va a tener en el suelo en el que se asienta; la cantidad de agua empleada en su construcción y durante su vida útil, y, sobre todo, la forma en que se van a gestionar y reutilizar los residuos y componentes que ya no sirvan.

Por el momento, el niño bonito de los edificios que se han levantado es el velódromo, una construcción gigantesca de moderno diseño ovalado, donde ya se han batido todos los récords. “El velódromo es fantástico. Con un techo apoyado en cables, en él se han empleado la mitad de materiales por metro cuadrado de los que se utilizaron en el velódromo de Pekín. Además, se maximiza el uso de la luz natural y la ventilación, lo que supone un 30% de ahorro en el consumo de energía”, cuenta a Entrelíneas Shaun McCarthy, presidente de la Comisión de Sostenibilidad de Londres 2012. La Comisión que dirige McCarthy es un organismo independiente que se creó al inicio de los preparativos, en el 2007, para garantizar que se cumplan los compromisos adquiridos y señalar a tiempo aquellas partes que necesitan mejorar.

Creatividad británica. Pero, además del velódromo, hay muchos otros casos en los que se pone de manifiesto la consabida creatividad británica a la hora de encontrar soluciones a grandes desafíos. Por ejemplo, el Estadio Olímpico tendrá una capacidad para 80.000 personas, aunque tras los Juegos se reducirá a 25.000, eliminando sus gradas superiores, un sistema empleado en muchas otras de las instalaciones. Otro ejemplo: la mayoría de los edificios utilizan menos acero (un material altamente contaminante) del que se requiere en instalaciones de esta envergadura e incluyen el uso de material reciclado y reciclable. Y el de baloncesto será uno de los pabellones temporales más grandes construidos nunca, con partes que serán desmontadas, reutilizadas y distribuidas en otras instalaciones del país. Todo esto ha permitido ahorrar ya 85.000 toneladas de CO2 en la construcción de los edificios.

“Hay muchos y grandes ejemplos de innovación. También me gusta la plataforma que una compañía británica ha diseñado para los eventos ecuestres en el parque de Greenwich. Minimiza el impacto y puede ser desmontada y reutilizada después de los Juegos. Y ¿quién habría pensado en usar el excedente de tuberías de gas para crear el anillo de acero tubular que soporta el alumbrado en el estadio principal?”, comenta McCarthy.

Precisamente, el alumbrado es objeto de una de las iniciativas más sorprendentes. Se acaba de abrir un concurso para instalar un sistema que permita almacenar la energía que generan las pisadas de los espectadores para alimentar las luces nocturnas de las instalaciones.

En esta instalación se producirá la energía para todo el Parque Olímpico. / ODA

En esta instalación se producirá la energía para todo el Parque Olímpico. / ODA

Las otras arterias. La otra gran arteria de los trabajos para Londres 2012 es la biodiversidad. El Parque Olímpico, que tendrá una extensión de 250 hectáreas, está avanzando a pasos agigantados. Una zona con mala calidad del aire se convertirá en uno de los parques rehabilitados más grandes que se haya construido en Europa en los últimos 150 años. De esta superficie, unas 45 hectáreas se convertirán en hábitats para una gran variedad de especies —se han instalado 675 cajas-nido para pájaros y murciélagos—, y en el futuro podrían convertirse en espacios protegidos por su biodiversidad y conservación natural.

Y es que uno de los aspectos en los que se hace más hincapié es en la idea del legado olímpico. Si se piensa en la capacidad que tiene un evento internacional de este tipo para transformar la forma en que crece y se percibe una ciudad —Barcelona 92 lo dejó muy claro—, no es extraño que se haya elegido el este de Londres como emplazamiento de los terceros Juegos Olímpicos que albergará la capital británica. Históricamente esta área recibía las oleadas de inmigración más pobre y, durante buena parte del siglo XX, ha sido sinónimo de pobreza, criminalidad, enfermedad y hacinamiento. No en vano, fue el lugar donde operaba el famoso Jack el Destripador.

Un velódromo 100% ecológico

El ahorro energético es una de las características del velódromo. / ANTHONY CHARLTON / ODA

El ahorro energético es una de las características del velódromo. / ANTHONY CHARLTON / ODA

El pabellón del Parque Olímpico más eficiente en su uso de la energía ya ha logrado un 31% de reducción en las emisiones con respecto a la legislación establecida en el 2006. Construido con un 100% de madera ecológica y de procedencia legal, puede que sea el velódromo más ecológico del mundo. La eficiencia energética se ha logrado a través de un diseño compacto. Se utiliza la luz natural y se reduce el volumen de aire caliente en la pista principal, recurriendo a la ventilación natural para el enfriamiento pasivo del edificio. Se ha disminuido un 70% el uso de agua potable al instalar un sistema recolector y de suministro de agua de lluvia, además de otros recursos y utensilios, como sanitarios sin agua. Los diseñadores redujeron el tamaño y profundidad de los cimientos del edificio y desarrollaron un sistema de cableado ligero que supuso el ahorro de mil toneladas de acero.

“Otra de las grandes innovaciones es la forma en que se ha ayudado a los pequeños comerciantes a competir para trabajar en la organización de los Juegos, además de los esfuerzos para que los residentes locales se hayan convertido en parte de la plantilla de construcción”, señala McCarthy. Y apunta así otro de los grandes logros de la sostenibilidad, que se aplica en la visión “Hacia un solo planeta olímpico”, desarrollado a partir del informe One Planet Living, que han elaborado las ONG de defensa del medioambiente WWF y Bioregional. Este nuevo concepto de lo sostenible presenta un capítulo especial para la inclusión y la regeneración de áreas deprimidas a través de parques, creando empleo que favorezca a la comunidad local. El 75% de la fuerza trabajadora utilizada en la construcción estaba en paro y procede de los cinco barrios donde se albergarán los Juegos Olímpicos. También se ha creado un programa especial para dar trabajo a 222 mujeres desempleadas de larga duración y se han impartido más de 3.300 cursos de formación.

Ese amplio concepto de sostenibilidad también se refleja en el empeño para conseguir que estos Juegos traigan consigo una nueva forma de pensar. Y para eso hay diversas iniciativas en marcha, como programas escolares que involucren a los más pequeños en tareas de limpieza y regeneración de espacios.

“Entiendo el legado de dos formas. En primer lugar, el legado físico de las instalaciones y los parques. La compañía del Legado del Parque Olímpico es la responsable de todo esto y tiene por delante un trabajo duro. Han de asociarse con otras organizaciones de la zona y desarrollar y poner en marcha una visión más amplia para la regeneración del este de Londres. En segundo lugar, el conocimiento de las mejores prácticas. Fue un placer ver cómo la ODA lanzó una página web recientemente para aprender sobre el legado y el Gobierno está tratando de adoptar esas prácticas como reflejo de esta iniciativa”, reflexiona McCarthy.

Como resume Sebastian Coe, presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en un informe: “Nuestro legado es un proyecto para inspirar un cambio socioeconómico y medioambiental positivo”.

Aún queda mucho trabajo por hacer y mucho más para evaluar el posterior legado real de los Juegos… ¿más sostenibles de la historia? “Creo que Londres tendrá los Juegos Olímpicos másverdes, tomando el relevo de los de Sidney 2000. Con un poco más de atención a cuestiones como la energía y las infraestructuras de gestión de residuos, incluso podría haber sido mejor. Pero el trabajo realizado es magnífico”, concluye McCarthy.

Podemos, pues, ir tomando nota para cuando se cumpla el sueño del Madrid olímpico…

La sostenibilidad en cifras

  • Ya se han ahorrado en la construcción de las instalaciones olímpicas unas 85.000 toneladas de CO2.
  • Se trabaja para lograr una reducción del 57% en el uso de agua potable, utilizando medidas de sustitución y un centro de reciclaje de la misma.
  • El Centro de energía de gas natural de cogeneración (CCHP, en inglés), que generará energía eléctrica, frío y calor, permitirá reducir en un 25% las emisiones de CO2 del Parque Olímpico y se prevé que su caldera de biomasa permita ahorrar hasta mil toneladas de CO2 por año.
  • Un 98,5% de los materiales de desecho de la construcción de las instalaciones ha sido reciclado y reutilizado.
  • En la Villa Olímpica se han construido 15.000 metros cuadrados de techos verdes (tejados reconvertidos en jardines).
  • Se cultivarán 60.000 nuevas plantas británicas y otros 60.000 bulbos en los parques olímpicos.