Logo-Groupe-BBC-250¿Qué significa ser mujer? La fotógrafa Mónica Fernández ha trazado en su exposición “Glamour Doméstico” un retrato de la feminidad documentando uno de los rituales más íntimos de las mujeres: el acto de sentarse frente al espejo y tratar de resaltar la belleza que cada una lleva dentro.

La historia profesional de Mónica Fernández había girado en torno a tres temas relacionados fuertemente con su propia identidad como mujer, nacida hace ahora 36 años en Tenerife, España: el consumismo, el capitalismo y el catolicismo.

Eran temas a los que se acercaba desde fuera, como espectador pasivo, tratando de capturar un momento y estableciendo una distancia con aquello que era fotografiado.

Pero con “Glamour Doméstico”, que se expone en la galería británica Light House hasta el 24 de marzo, de repente dio un giro: Fernández inició un camino hacia una fotografía personal, casi autobiográfica.

“Este proyecto me pone en un punto distinto, parte de mí, desde dentro de casa para afuera. Ahora que tengo 36 años y que soy mayor me pregunto qué pasa con esas mujeres cotidianas, tan importantes de nuestra vida, que no tienen por qué ser tu familia sino las mujeres que tu eliges, que son las divas de tu vida y las protagonistas del glamour doméstico”, le explica a BBC Mundo.

Cinco divas

Esa relación íntima, de abrir lo íntimo a lo popular es muy revelador ¿no? Pocas mujeres queremos admitir que cuando vamos a la casa de otras personas, abrimos el armarito del baño.

Mónica Fernández, fotógrafa.

Dicho y hecho. Fernández elige a sus cinco divas cotidianas y hace un trato con ellas: será una sesión de fotografía en la que ambas han de sentirse cómodas, y en las que no habrá retoques, no hay pose, ni preparación, ni ajustes de iluminación, ni habrá luego retoques en la computadora con photoshop.

Los baños, esos santuarios donde tiene lugar el ritual cotidiano, permanecerán tal y cómo son. E incluso la fotografía mostrará en determinados momentos partes de la fotógrafa -un codo, una parte de un brazo- en un afán de documentar naturalmente ese momento de intimidad.

Como si pudiéramos abrir la puerta del baño y observar por una rendija. Tal cual sucede.

“No quería entrar en la casa como si fuera la fotógrafa de National Geographic que viene a hacer un retrato de las mujeres en 2010. Muchas personas me dicen que podría haberlo hecho con otras mujeres, pero ya la psicología hubiese cambiado, hubiese habido mucha más pose, no el ambiente relajado natural de estar en un espacio íntimo con alguien que conoces, el tema doméstico se hubiese retocado y hubiese sido diferente”, confiesa la autora.

Abrir el armario al mundo

Para Fernández capturar esa intimidad era la clave del proyecto.

“Esa relación íntima, de abrir lo íntimo a lo popular es muy revelador ¿no? Pocas mujeres queremos admitir que cuando vamos a la casa de otras personas, abrimos el armarito del baño. Para mí este proyecto es abrir el armarito del baño al resto del mundo y decir, somos todos iguales, vengamos de donde vengamos, sufrimos lo mismo, tenemos las mismas preguntas existenciales”, explica la artista.

A través de ese proceso de observación del momento íntimo, Fernández también reflexiona sobre muchos elementos simbólicos que se cruzan en su camino.

Isabel, Lola, Mónica

Para Mónica su madre, Lola, y su tía, Isabel (izda) son mujeres que han inspirado su vida.

“Al documentar y tratar de retratar las cosas como las veo, y al acercarme mucho a un ojo, por ejemplo, reparo en pequeños elementos en que no hubiese parado a pensar tanto, como la belleza de dos dedos cogiendo un lápiz -normalmente se te va la vista al ojo-. Me ha dado tiempo de disfrutar de esa sutileza de agarrar el lápiz, de esa escenificación cotidiana”.

Pero es también el espacio del baño como del lugar donde se forjan relaciones especiales entre las mujeres, donde hijas y madres, amigas y hermanas comparten secretos.

Aunque todas ellas confiesan que en realidad, cuando se arreglan, lo hacen para sí mismas, pero también teniendo en cuenta no al otro sexo sino a las otras mujeres de sus vidas.

“Tanto yo como ellas tenemos en común que es el glamour doméstico, nos arreglamos para nosotras mismas primero y mucho también para otras amigas”, explica Fernández.

“Las mujeres somos más críticas. Nos queremos y no respetamos pero en cuanto se vaya vamos a decir, con mucho cariño, “llevaba el pelo feísimo”, confirma su tía Isabel, también presente en la entrevista de BBC Mundo.

“O te dicen eso de ayer eso te vi tan guapa, tan guapa, tan guapa que no parecías ni tú”, corrobora, Lola, la madre.

La victoria

El proyecto de Fernández cuenta con una parte interactiva, en la que pide a través del email y de su página de internet que otras personas envíen fotos de sus rituales de belleza. Y entre los recibidos ha habido sorpresas.

Es el clímax de la feminidad es una mujer que está cómoda consigo misma. Y no hace falta artilugios. Que la feminidad y la belleza te salga de dentro porque decides ser tu mejor amiga

Mónica Fernández, fotógrafa.

“No esperaba que los hombres lo fuesen a recibir de una forma tan calurosa. Varios me han enviado fotos de sus mujeres arreglándose, afirmando que llevan 20 años diciendo a su mujer lo guapa que está cuando está por casa y todavía no se lo cree”, relata Fernández y afirma que muchos hombres la felicitan por un proyecto que “retrata a las mujeres como son, sin tratar de ser superbarbies”.

Para la fotógrafa, es ahí precisamente donde reside el secreto, en una mujer que está cómoda consigo misma. “Es el clímax de la feminidad. Y no hace falta artilugios. Que la feminidad y la belleza te salga de dentro porque decides ser tu mejor amiga”, le dice a BBC Mundo.

Y por eso resalta, de entre todos los momentos, el último “la última foto de todas las sesiones es un proceso muy interesante porque es el momento de la victoria, ya han terminado, entonces se miran en el espejo. Se sienten guapas y están listas para salir”, evoca, repitiendo el gesto que ha visto en tantas mujeres, en tantos espejos, tantas veces.