Por PATRICIA LUNA Associated Press. Fotografía de LUIS HIDALGO, Associated Press.

SANTIAGO, Chile (AP) — Parte de los restos mortales de Ricardo Ignacio Ramírez Herrera descansan al fin, 38 años después de su desaparición, en paz.

Los restos de Ramírez, miembro del Partido Comunista desaparecido el 16 de mayo de 1977 en Argentina en el marco de la Operación Cóndor, fueron sepultados el domingo en el Cementerio General de Santiago por sus familiares y de familiares de otros desaparecidos a cuya cabeza se encontraba su hija Valentina, en una emotiva ceremonia que dejó a la vista las heridas que aún sangran en Chile.

El país se halla sumido el domingo en las celebraciones eufóricas del primer trofeo importante de la selección de fútbol, la Copa América. Pero no faltó quien recordara, como hizo el jugador Jean Beausejour, que en ese mismo estadio donde Chile derrotó a Argentina el sábado en la final, se secuestró, detuvo, encarceló y torturó a militantes y opositores a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“En un lugar donde hubo tanta tristeza y muerte, hoy le dimos una alegría a Chile”, declaró Beausejour, que admitió haber rezado por los desaparecidos poco antes de saltar a la cancha del Estadio Nacional.

El colectivo de los familiares de los desaparecidos, que aún lucha por rescatar la memoria social y política que a veces el país parece querer olvidar, se dio cita el domingo al mediodía, entre silencios, en una ceremonia íntima, para conmemorarlos a todos, pero especialmente a Ramírez, del que se leyeron dos de sus emotivas cartas escritas desde el exilio.

Ramírez, encargado de las finanzas del Partido Comunista de Chile en la clandestinidad de Argentina, fue secuestrado junto a otros cuatro compañeros del mismo partido y cinco argentinos del Comité de Solidaridad con Chile como parte de la Operación Cóndor, un dispositivo conjunto de las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia para perseguir y hacer desaparecer a opositores -en su mayoría militantes de izquierda.

En total, 66 chilenos fueron detenidos, secuestrados y hechos desaparecer en Argentina en el marco de esta operación, según datos oficiales.

Los restos de Ramírez, que tenía 40 años cuando desapareció, fueron encontrados en Cuesta Barriga, en Chile, en 2001 y analizados por el Servicio Médico Legal (SML) del país.

El viernes, el SML entregó a su familia la parte de una vértebra, el único resto disponible identificado como de Ramírez, en un acto en el que estuvo presente The Associated Press y en el que se palpaba la ansiedad y la tristeza, puesto que todo apunta a que su muerte fue violenta.

También se cree que fue trasladado de Argentina para ser torturado y asesinado en Chile. Los restos encontrados en Cuesta Barriga confirman el traslado e intercambio de detenidos por la Dirección de Inteligencia Nacional chilena (DINA) y su equivalente argentino, SIDE, para eliminar disidentes.

“Para nosotros este es el cierre del círculo de un enigma por el que luchó durante mucho tiempo la viuda de Ramírez, Edna Canales, en su búsqueda incansable de la verdad de lo que había ocurrido a su marido, dónde estaba, quién lo había capturado”, explica a la AP, David Canales, hermano de Edna y cuñado de Ricardo Ramírez.

“Para mí es una satisfacción saber que la mayoría de mi familia se siente mejor por darle un cierre a esto, pero personalmente si me preguntas a mí, yo seguiré luchando por la restitución de la Verdad y la Justicia de todos los desaparecidos de la dictadura”, señaló al ser interrogado sobre el significado personal de la ceremonia. Canales mismo fue uno de los que luchó contra el régimen de Pinochet.

“En Chile, como Estado, aún queda mucho por hacer por reparar, hay olvido para todas las personas que sufrieron prisión, tortura, exilio, heridas físicas o emocionales que invalidaron sus vidas de alguna forma y que reciben, por ejemplo, una pensión mensual de 70.000 pesos del Estado (unos 110 USD), eso no es una reparación, no permite sobrevivir dignamente”, apuntó.

Las cifras rojas de la dictadura incluyen 40.018 víctimas, de las cuales 3.095 son opositores asesinados. Un millar sigue en la lista de desaparecidos, según sucesivas investigaciones oficiales.

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